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Mientras trabajaba en una fábrica en agosto de 1993, Edwin Asprilla escuchó un anuncio por la radio que cambiaría su vida para siempre. Se trataba de una oportunidad para personas insatisfechas con su trabajo y que deseaban hacer algo con sus vidas. Al día siguiente, Edwin fue a una entrevista en la oficina de Rena Ware, y al otro día comenzó su entrenamiento como Asesor de la Compañía.
Actualmente, Edwin está muy lejos de la época en que trabajaba en la fábrica planchando ropa. Él y su esposa Teresa, su secretaria, son los orgullosos padres de tres varones, Francisco, de 13 años, Edwin, de 10 años, y Kevin, de 5 años. La familia vive en el área de Los Ángeles, y desea comprar una casa nueva.
Edwin, con un negocio cada vez más sólido, ve un futuro muy prometedor, “Amo a Rena Ware porque deseo un futuro mejor para mis hijos, ellos son mi inspiración", afirma Edwin. "Mi principal meta en Rena Ware es ayudar a la mayor cantidad de personas posible para que alcancen sus sueños. Quiero ser un buen modelo a seguir, inspirar a otros y sentirme orgulloso de lo que hago”.
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